El Tribunal Supremo de Turquía ha dictaminado que tanto el sexo anal como el sexo oral son practicas “antinaturales”, que se pueden equiparar a las prácticas sexuales como la zoofilia, necrofilia o el sadomasoquismo.
Este dictamen ha sorprendido a muchos, ya que Turquía es un país que protege la concepción laica y la libertad social.
Ni la zoofilia ni la necrofilia ni el sadomasoquismo están prohibidos en Turquía, aunque si se penaliza la difusión de estas prácticas sexuales en medios escritos o audiovisuales. Por esta razón, una persona acusada de vender películas con prácticas pornográficas donde se realizaba sexo oral y anal ha sido condenado a una pena que se encuentra entre el año y los cuatro años de prisión, por contener escenas de sexo antinatural.
En el juzgado de primera instancia el acusado fue condenado a seis meses de prisión, pero en Supremo consideró poco ejemplar dicho castigo, y ahora se enfrenta a entre 1 y 4 años de cárcel.
Un conocidos sexólogo de la Universidad de Gazi ha afirmado que esta decisión muestra que el Supremo no entiende de sexualidad, ni tampoco entiende a la sociedad turca. Además ha afirmado que es llamativo el conservadurismo autoritario en este país, ya que se ha comenzado a criminalizar las practicas sexuales, sobre todo a las mujeres y a los homosexuales.
Y es que al parecer el Tribunal Supremo ve “sexo normal” solamente las prácticas heterosexuales, aunque es cierto que en estas practicas no se incluye ni el sexo oral ni el anal.
Hemos de decir que la homosexualidad en Turquía es legal, por lo que no se entiende que estás practicas estén “prohibidas”.
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