
En pleno siglo XXI son muchas las personas que aún consideran la marcha atrás un método anticonceptivo. Esta técnica no evita los embarazos no deseados y mucho menos las enfermedades de transmisión sexual.
La marcha atrás es cuando el hombre retira de la vagina su pene antes de eyacular. El principal problema es que no se puede controlar la eyaculación y que antes de la misma el pene desprende flujo que puede contener espermatozoides.
Muchos adolescentes desinformados utilizan esta técnica cuando practican relaciones sexuales, algo que puede terminar en un embarazo no deseado y en el contagio de cualquier ETS (Enfermedad de Transmisión Sexual).
Además de estas dos importantes consecuencias, el coitus interruptus también puede traer secuelas si se utiliza este método con frecuencia:
– Algunas mujeres están tensas durante la relación sexual por el miedo a que su pareja pueda despistarse y eyacular dentro. Esta tensión puede llevar a una frustración sexual.
– Algunos hombres se sienten frustrados al no conseguir el orgasmo al extraer el pene de la vagina antes de la eyaculación.
La práctica de la marcha atrás no te protege de las Enfermedades de Trasmisión Sexual como hongos, Hepatitis, SIDA, etc.
Practicar sexo es algo divertido y placentero pero hay que hacerlo con cabeza, además de utilizar el sentido común. En el sexo, como en otras cosas de la vida, más vale prevenir que curar.
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